
La gobernadora Maru Campos tuvo que cancelar su participación en un evento en donde entregaría de sus propias manos, algunos cheques en beneficio de proyectos indígenas de diversas partes del estado.
El motivo para cancelar su participación, fue una muy pequeña manifestación de ciudadanos exigiendo justicia por el brutal y cobarde asesinato del niño Jasiel Giovanny, quien fue asesinado por un hombre trans, el cuál tienen encerrado en el Cereso Femenil y con protección personal.
Desde el despacho de la gobernadora, se le pidió al fiscal general del Estado, César Jáuregui y al secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya, que por favor, le expliquen a los familiares del menor, que su petición de trasladar a la bestia al penal de hombres, es constitucionalmente imposible.
Para colmo un pseudo activista identificado como Eduardo González, advirtió que se van a estar manifestando y bloqueando calles durante todo el mes, y si es necesario, el resto del año.
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La Coespris y su titular el doctor Luis Carlos Tarín, tienen la soga en el cuello por todo lo que ha estado pasando en relación al crematorio Plenitud, en Ciudad Juárez, y es que, días atrás el fiscal general del Estado, César Jáuregui, dijo que le habían abierto una investigación a esa dependencia estatal.
El tema ha escalado también a la Comisión Estatal de Derechos Humanos y al parecer, les ordenaron entregar toda la información relacionada con ese crematorio y otras seis funerarias, así como colaborar con las autoridades para ir deslindo responsabilidades.
En principio la ignorante diputada Jael Argüelles, intentó embarrar en el tema a Maru Galván Antillón, mamá de la gobernadora, pero se reveló que la bronca con el crematorio Plenitud, comenzó hasta el 2023 cuando ella ya no estaba en el cargo. Quienes podrían salir salpicados de semejante desorden, son los responsables de la Cofepris, aunque de eso aún no se ha dicho mucho.
Coespris está en la mira, pero el fuego podría alcanzar a más de un nivel de gobierno. Si las cenizas del crematorio esconden irregularidades, será imposible contener el humo político que ya empieza a asfixiar a varios funcionarios.
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El diputado morenista Pedro Torres, arremetió contra el emecista Francisco Sánchez, por haber acusado a Morena de proteger narcoterroristas; el juarense casi se paró a cantarle un tiro al de Parral, pero la bronca se quedó en palabras.
Pedro Torres anda muy indignado por los señalamientos, pero no se indignó cuando López Obrador fue a Badiraguato sólo a saludar a la mamá de El Chapo Guzmán, o cuando el mismo presidente ordenó la liberación de Ovidio Guzmán.
El diputado Torres tampoco se indignó cuando la 4T pidió en extradición al general Cienfuegos, pero cuando llegó aquí, fue exonerado y hasta condecorado, sin contar que la familia Abarca, responsables de los 43 de Ayotzinapa, fue puesta en el poder por AMLO, justo un año antes de perpetrar la atrocidad contra los estudiantes.
¿Por qué no se indigna que la Interpol giró una ficha roja contra Hernán Bermúdez, quien fue el secretario de Seguridad de Adán Agusto López en Tabasco y está ligado con un grupo criminal? Ya hasta dicen que es el “García Luna” de Adán Augusto López
Por cierto, las investigaciones de políticos mexicanos con nexos con el narcotráfico, las encabeza en más de un 85 por ciento, Morena, así que Pedro Torres debería indignarse por otros motivos.
Pedro Torres exige explicaciones a otros, pero guarda silencio ante las sombras que rodean a su propio partido. La doble moral no solo debilita su argumento, también fortalece la sospecha de que, en Morena, la justicia se aplica según conveniencia.
